jueves, 7 de mayo de 2009

El Jardin Interior

Muchas veces leemos, o recibimos, o vemos y escuchamos cosas, términos, frases, expresiones que se vuelven un lugar común después de un tiempo de recibirlas y que nos suenen repetidas y conocidas.

Ahí es necesario profundizar las cosas.

Si podemos pensar en que las palabras, las imágenes, todos los sonidos y las impresiones visuales, auditivas, las de todos los sentidos, son ENERGÍAS que nos penetran (y a veces siguen de largo, atravesando nuestros cuerpos), tal vez, con esta idea o visualización en nuestra cabeza podamos entender mejor, cuando nos hablan del : jardín interior!

Hace pocos días hablaba con una amiga que tiene mas tiempo que yo en esta vida, que nunca me pareció se preocupara seriamente por su “mundo interior”

Y fue así que dejó suelta en el medio de la charla, una frase que ya en ése momento me impactó, y que luego fue haciendo un camino dentro de mi ser y mis energías (la materia y nosotros somos: “conciencia y energía”) para transformarse paulatinamente en algo muy profundo.

Ella me dijo: -durante mucho tiempo yo salí a buscar la vida, a pelearla, a luchar, a imponer mis cosas y creencias… pero ahora, pasados los 70…me parece mejor dejar que ella venga a mi!

De ahí la charla partió hacia otros horizontes.

Y ese proceso interno de la consideración de la frase me llevó por caminos interesantes.

Es evidente que el cambio de actitud de mi amiga tiene que ver con su edad y con un cambio de visión sobre el desarrollo de su vida presente y futura, que se apoya en sus experiencias… esto es en el pasado.

Y esa postura de: “dejar que la vida venga a mi” me pareció de una inmensa justeza.

Una visión de una gran sabiduría de alguien que si bien nunca le conocí ideas de construcción espiritual, si es una persona profunda, seria y que se cuestiona a si misma y a su forma de vivir.

Esta expresión: “dejar que la vida venga a mi”, no solo es bella en su formulación, sino que revela un salto en su percepción de los hechos cotidianos de la vida de todos nosotros.

En la juventud, tenemos la sensación de que podemos cambiarlo todo, nuestras energías nos desbordan, nuestra inexperiencia (en esta encarnación) nos hace creer que el mundo ha empezado con nuestra limitada existencia en esta vuelta de aprendizajes, en definitiva nos creemos un pequeño dios que todo lo puede, sobretodo en el plano material… cambiar la realidad y el mundo y hacerlo a imagen y semejanza de nuestros deseos, conciencia y energías!

Luego “la realidad” se encarga de demostrarnos que la tarea es mas compleja.

Algunos van a sintetizar, como experiencia, que la tarea es imposible y que el mundo es como es, como le dicen que es, como los medios de comunicación dicen que es, como la ciencia y las escuelas y los estados, dicen que es; y que ya no se puede hacer nada mas, sino vivir en ese ambiente “real”, volverse “realista” y tratar de adaptarse a el y vivir lo mas cómoda y confortablemente que se pueda.

Otros hemos pensado, que la complejidad de la tarea es mucho mas vasta de lo que hemos pensado en la juventud y buscamos por caminos mas anchos, abarcativos y profundos: que nos llevaran a mantener nuestras ansias contestatarias… pero a otro nivel.

Y por eso vamos buscando, en vez de adaptarnos a un “sistema” que no compartimos, como lograr el acceso a los “comandos del cambio” de una manera diferente.

Y es ahí que nos damos cuenta que “solo” con algunas acciones (energías) no alcanza. No alcanza solo la política, o la filosofía, o la música, o el arte, o la ciencia, o la experiencia, o la mística, o la ecología, o la comunicación, o … o… o… (agreguen ustedes)

Que hace falta “algo mas”!

En la experiencia de este humilde escriba “aquello mas profundo” es la búsqueda dentro de uno mismo y de las sabidurías que están siempre al alcance de la mano si uno se “abre” a ellas.

Lo que se llama la visión “introspectiva”, la introspección, o mas fácil “mirar hacia adentro” nos lleva al descubrimiento, no siempre fácil y sencillo de nuestro “mundo interior”. Para ello hay que aceptar primero y creer después que ese “mundo interior” existe y es alcanzable, con ésta base podemos sumergirnos en él y con una cuota de audacia comenzar a explorarlo con pasión y con alguna orientación y un poco de tenacidad el viaje se vuelve fascinante.

Y un día llegamos, dentro de ese mundo interno, a nuestro jardín interior.

Un lugar que será como nosotros somos, será nuestra construcción y nuestro reflejo de lo que somos en los diferentes universos en los que nos movemos.

Y podremos contemplar aquello que hemos deseado y lo que hemos conseguido, y si somos poco complacientes, podremos ver lo que hay que seguir aprendiendo, cambiando y construyendo.

Cuando hablo con migas/os íntimos, a quienes me une mucho afecto y amor, y les digo que “el trabajo espiritual” es realmente un “trabajo” como cualquier otro… me suelen mirar azorados.

Y trato buenamente de explicarles en que consiste, en éstos años de vida en contacto permanente con la Pacha Mama, con sus otros seres no humanos y de soledad constructiva, he aprendido que hacer de la evolución espiritual “un trabajo” cotidiano, que ocupe el centro de nuestros deseos, no de manera obsesiva, pero si que sea claramente una de nuestras metas mas deseadas… nos ha de llevar por caminos llenos de deseos de continuar explorando y aprendiendo.

Es necesario dedicarle nuestras energías, nuestro tiempo, nuestra pasión.

Claro que eso no quiere decir que no compartamos con otras personas, que no veamos una buena película, o asistamos o juguemos a algún deporte, o cenemos con amigos, o tomemos un buen vino, o juguemos.

Para progresar en estos terrenos poco conocidos en esta vida hay que seguir siendo “humanos”, unir estos dos mundos, que lejos de ser opuestos, se complementan y nutren mutuamente.

Y nuestras vidas irán perdiendo superficialidad, frivolidad y se irá centrando espontáneamente en metas y logros mas profundos, de maduración y crecimientos significativos.

Con mi amado hermano Guido, ya regresado a las fuentes, coincidíamos siempre en decir: la calidad de vida y la evolución espiritual… van de la mano!

Mayor es la evolución espiritual de una persona, mas estará en aquel camino que ella misma se marcó… mayor será la armonía y suavidad de su vida!

En mi caso personal, la introspección de siempre, se agudizó con el trabajo por dentro y se potenció con la vida en soledad, pronto se cumplirán 2 años que vivo solo en el campo. Eso me permitió dedicarme casi “profesionalmente” a mi búsqueda interior y a mi objetivo de máxima: iluminarme y ascender.

Esto es ir construyendo en mi interior: el conocimiento, los equilibrios, la paciencia, el desapego, el combate al ego y al orgullo, que “la importancia personal” desaparezca, el “desaprender” tantas cosas inculcadas por el sistema, pensar y aplicar, creer en los mundos sutiles y abrirse a ellos. En síntesis ir construyendo una “mirada nueva (para uno) y diferente sobre el universo que te rodea”

Comprendí que “la soledad” me ayudó a incentivar este trabajo del alma, a llevarlo mas hondo y profundo; porque el “trabajo espiritual”, la evolución espiritual es una deliciosa bebida que se toma solo. Te pueden acompañar o podés buscar compañías, compartir aprendizajes, pero el recorrido interno… ese es individual… hasta donde sé!

Y paralelamente fue en ese camino que me encontré deliciosamente solo, dentro de ese mi jardín interior en el que tanto aprendo y gozo.

Y ahí me esperaba una gran sorpresa… junto con mi amiga Soledad me encontré a otra gran amiga y compañera… la Paz Interior!

In lake´ch (soy otro tu, en náhuatl)

Somos la paz, la luz y el amor

Mandrake952

2 comentarios:

jorge cesar dijo...

Bueno Mandrake, no te veo tan solo !, inclusive en el "posteo" anterior estabas festejando las mas de 1000 visitas.
Sin dudas que al tener menos contacto tete a tete con las personas te habilita para ese viaje interior que te hace crecer espiritualmente.
Pero tienes que ver que es màs facil conectarse con la gente por este medio donde tu dices lo que quieres, y nadie te interrumpe, ni te cuestiona. Puedes meditar tranquilamente y despues escribir. Incluso si alguien te escribe, tienes tiempo para pensar y volver a escribir.
No estàs tan solo, inclusive aqui estàs mensajeando y te estan mensajeando.
Entonces, para mi, no hay tanta soledad, lo que sì debes tener mucho, es silencio.
Si no hablaste del silencio, quizas puedas decir algo . . . .
Saludos

mandrake952 dijo...

Jorge Cesar: tenés razón. La soledad, me refiero a no vivir en las ciudades mas que nada, puede ser una compañia maravillosa, no me pesa en lo mas minimo, al contrario es una herramienta muy potente, cuando de "trabajar" con uno mismo se trata.
En un post proximo voy a hablar de la experiencia de vivir en la naturaleza y del silencio. Gracias por la idea y por tu comentario.
Estar solo... no quiere decir sentirse solo!
Saludos
mdk