martes, 3 de marzo de 2009

Regreso

De nuevo estoy de vuelta,
después de tanta ausencia,
como la calandria que azota el vendaval,
y traigo mil canciones...como leñita seca,
rescoldo de fogones que invitan a matiar!


Parte de la hermosa cancion que el Chango Rodriguez le dedicara a su mujer, cuando saliera de la carcel por matar al amante... de ella mejma!

Ya reparada mi vieja PC, con un dico rigido usadito, en una tarde de lluvia, truenos, humedades y viento del este, de esos que los peyyos se tiran debajo de una mesa para mirar la grisitud del cielo. Con alguna que otra gotera en la sexacentenaria casa que habito, con la soledad moderada por la presencia de una musa inspiradora, retomo el blog.

Este escrito se hizo para un amigo del alma, que tenía un proyecto que no se concretó y que no quiero duerma en algun cajón (cybernetico) olvidado y esperando que les guste, decido compartir:



DESPERTAR

El sacudón fue una mañana normal en casi todas partes donde era de día.
La humanidad abocada a su desenfrenada carrera hacia no se sabe dónde, corrió, murió, amó, comió, mató, destrozó, creó, corrió, pensó, sintió y siguió corriendo.
Resultó casi imperceptible, no como un terremoto leve, mas bien fue un sobresalto.
Como si la Tierra hubiera experimentado un hipo.

Solo los científicos pudieron percibir, con sus más sensibles instrumentos, que el pequeño temblor no tenía epicentro.
Con sus archimodernos sistemas de comunicación fueron cotejando informaciones, datos, se mandaron mails e hicieron llamadas telefónicas.
Lentamente fue alumbrándose la idea que el sacudón había sido global.
Se planificaron reuniones a puertas cerradas, se fue informando a los gobiernos, éstos se comunicaron entre ellos y confluyeron en cónclaves secretos para tratar de saber que había pasado.

Teorías científicas hubo varias: los expertos militares concluyeron que se trataba de explosiones clandestinas, los astrónomos pensaron en algún impacto sideral, los climatólogos pronosticaron cambios en el tiempo, los oceanógrafos temieron por cambios en las aguas y mortandad de especies, los geólogos y vulcanólogos esperaron terremotos y erupciones, los teólogos y religiosos vislumbraron posibles Apocalipsis.

Nada de eso ocurrió.

Tres días pasaron, la información se fue filtrando como el agua, lenta e indetenible.
En el atardecer occidental del 4 día y cuando todas las autoridades concernidas ya suspiraban de alivio, el Washington Post comunicó el evento.
En las ediciones de la noche las cadenas de radio y televisión mundiales fueron ampliando la noticia, Internet colapsó por los intercambios.
Solo al día siguiente, la investigación periodística, permitió hacer explotar la noticia en todas las primeras planas del mundo.
En títulos desmesurados, pues catástrofes no había, se dijo: La Tierra se sacudió entera hace 5 días. Leve temblor planetario desconcierta científicos. Los gobiernos minimizan el evento.

La población de las grandes ciudades mantuvo la calma. En los campos la vida continuó como antes.
En rigor no había de que asustarse, nada significativo había cambiado, todo seguía mas o menos igual.

No obstante, desde las distintas bases científicas y militares de la Antártida, el quinto día llegó una información que al principio nadie tomó en consideración: el agujero de ozono, en la alta atmósfera disminuía lentamente de tamaño.

En México DF, San Paulo, Moscú, Pekín, París, Los Angeles, Sydney, Lagos, Nueva Delhi se observó por quinto día consecutivo una caída pequeña y progresiva de la contaminación del aire.

Las marinas que operan en los océanos del hemisferio sur coincidieron en informar que habían tenido avistamientos de inmensos bancos de peces, manadas de ballenas y delfines desplazándose en forma conjunta.
Los satélites geoestacionarios observaron los desplazamientos de los animales marinos y usando sus computadoras concluyeron que los movimientos seguían siempre el mismo patrón. Armónico, pausado y pacifico.

El sexto día fue evidente que en los hospitales del mundo entero y en las grandes ciudades, la cantidad de muertes disminuía lenta pero progresivamente.

Dieciséis guerras locales y de baja intensidad que monitoreaban las Naciones Unidas no habían registrado hechos militares de significación.

Al séptimo día, cuatro eventos llamaron la atención mundial.

En la Amazónia, 155 tribus del lugar que se habían concentrado para realizar ceremonias ancestrales de celebración de la vida, fueron intimadas por fuerzas policiales a restaurar el orden, ante la negativa de los indios a retirarse, las fuerzas policiales reprimieron con gases lacrimógenos. Por razones que se investigan aun, los gases se evaporaron casi inmediatamente después de haber sido lanzados.

Una celebración religiosa que realizaba el Papa en el Vaticano, ante centenares de miles de fieles, fue interrumpida por un leve temblor de tierra. Los fieles huyeron despavoridos a pesar de los llamados del Papa a mantener la calma. Los diarios publicaron extraordinarias fotos mostrando al Papa y sus obispos, desconcertados, sobre un inmenso escenario en la plaza San Pedro... totalmente vacía.

En Seattle, dos fabricas de agroquímicos colapsaron al ceder el terreno por una abrupta falla no detectada antes, se perdieron millones pero no hubo víctimas

Desde la nave Discovery, en vuelo orbital para acoplarse con la estación espacial internacional, se informó que un resplandor no observado antes se desprendía de varios lugares ubicados en sitios despoblados del planeta. Luego de chequear los lugares, la NASA, la Agencia Europea y la Rusa coincidieron, que en todos se habían realizado explosiones nucleares, pero afirmaron que las radiaciones medidas no excedían valores preestablecidos.

Al octavo día, las agencias nacionales del espacio y observatorios astronómicos, informaron que un temblor de baja intensidad, similar al observado en la Tierra había ocurrido en la Luna.

No obstante estos eventos no impactaron al público, solo algunos científicos intentaron conectar éstos hechos entre sí, ningún gobierno y sus asesores económicos, científicos y militares tomó medida alguna.
Salvo el Ministerio de Defensa brasileño, quien se quejó oficialmente ante los fabricantes de las armas disuasivas, por la mala calidad de los pertrechos.
Monsanto anunció perdidas enormes por el desastre de Seattle.
Y el Vaticano quien llamó a sus fieles a no temer a los fenómenos naturales, sino a protegerse y a orar en caso de producirse.


La Tierra, ser masivo y enorme, se sacudió entera, no por partes!
Se sacudió integra, físicamente y despertó.
No es que esto fuera poco frecuente, o inabitual en la vida de los planetas.
Los más grandes, leves, sutiles, mas cerca de ser soles fallidos que los de dura roca, suelen hacerlo antes.
A la pequeña Tierra, dura, sólida, infinitamente bella y azul... solo le tomó mas tiempo.

Mandrake952

2 comentarios:

ana dijo...

Está bueno compa, "despiértame cuando pase el temblor..."

Daniela dijo...

QUE ALEGRIA ...REGRESASTE!!!!
CON TU PC VIEJA O NUEVA ESTÁS.
LO IMPORTANTE ES "ESTAR"...